
Anoche, cerca de las 3:00 AM, la votación en general del Senado de la Nación aprobaba por 44 a 24 votos la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Aquí, el texto completo de la ley publicado hoy sábado en Boletín Oficial.

Anoche, cerca de las 3:00 AM, la votación en general del Senado de la Nación aprobaba por 44 a 24 votos la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Aquí, el texto completo de la ley publicado hoy sábado en Boletín Oficial.

Viernes 2 de Octubre
17:oo hrs
Patio de la ECI

Pasó un largo tiempo en el que este blog permaneció en silencio. Aquellas reuniones en el patio de la ECI con las primeras brisas del otoño se acallaron sumidas en el anhelo de una nueva ley que pensabamos, nunca sería.
En el mes de septiembre, aquella propuesta de proyecto de ley que se presentara en el mes de marzo en el Teatro Argentino, comenzó a transitar los canales parlamentarios para dejar de ser un anheloy convertirse en lo real. Con media sanción en la Cámara de Diputados e importantes reformas del proyecto original, puede dejar su condición de potencial y cambiar las condiciones objetivas del campo de la comunicación en Argentina.
Ayer, otra vez en el patio de la ECI se volvió a discutir el proyecto convencidos que como dijera Gabriel Mariotto “lo peor que nos puede pasar es no debatir”.
La cita es los viernes a las 17:00 hrs donde siempre.
PS: La ley SCA luego de la media sanción, se encuentra acá
La propuesta que hoy se pone en debate retoma para su redacción los 21 puntos planteados por la Coalición por una Ley de Radiodifusión de la Democracia, integrada por casi 100 organizaciones de todo el país, que pensaron su propuesta con criterios democráticos, plurales, de acceso universal a la comunicación y de respeto hacia los derechos humanos. Así esta propuesta de ley piensa a la comunicación como un derecho, por lo cual establece entre sus objetivos garantizar y promover el derecho a la información, promover el federalismo y la integración regional, difundir los derechos fundamentales del hombre, disminuir las brechas en el acceso a la educación y las nuevas tecnologías, promover la expresión de la cultura popular y el desarrollo cultural, educativo y social. En fin se promueve el acceso al espectro radioeléctrico en función de criterios democráticos, pluralistas y republicanos.
Entre los puntos que destacamos del proyecto está el avance sobre la desconcentración, reduciendo la cantidad de licencias que puede tener un mismo licenciatario de 24 a 10, además se establecen otros artículos antimonopólicos en relación a la posibilidad de llegada de un licenciatario. También se promueve la creación del registro público de licencias y autorizaciones que nos permite a cada ciudadano conocer los propietarios de los medios y saber de este modo cuáles son los intereses a los que responde.
Por otro lado nos parece fundamental que se reserve un 33 % del espectro para el sector público no estatal o sector comunitario sin fines de lucro (esta distinción es inédita en la legislación Argentina). Además se reservan frecuencias para el estado nacional, provincial y municipal así también como para las universidades nacionales.
Así mismo y apostando a la expresión de las múltiples identidades remarcamos la importancia de promover producciones propias que generen fuentes de trabajo para nuestros actores, músicos, directores, guionistas, camarógrafos, técnicos y demás trabajadores de la cultura que día a día trabajan en nuestro medio. Esto mediante las cuotas a la producción y el cine nacional estipulados en los artículos 56 y 58.

La sanción de una Ley de Comunicaciones es una deuda histórica de la democracia. En primer lugar porque sólo tenemos una ley sancionada en periodo constitucional durante la segunda Presidencia de Perón en 1953, ley que luego fue derogada por el Golpe Militar de 1955. En segundo lugar porque la Ley de Radiodifusión aún vigente, ley 22.285, fue sancionada por Rafael Videla bajo la última Dictadura Militar en 1980. De este modo la 22.285 no sólo arrastra en su contenido el espíritu de censura y control del gobierno militar sino que muestra claramente, mediante sus casi 200 modificaciones, la intención privatista y liberalizadora de la década menemista y neoliberal. Cuando fue sancionada la ley sólo tenían acceso a frecuencias de radiodifusión entidades comerciales con fines de lucro. Este espíritu privatizador de la comunicación fue fortalecido durante los ´90 cuando se sancionaron una serie de medidas cuyos objetivos fueron:
1) Privatizar canales y radios comerciales que permanecían administradas por el Estado, mediante la Ley de Reforma del Estado 26.696, que establece la privatización de Canal 11, Canal 13, Radio Belgrano, Radio Excelsior, y todos los medios de comunicación administrados por el Estado exceptuando a Canal 7, Radio Nacional y Radiodifusión al exterior. Así es que Canal 13 fue concesionado a Clarín y canal 11 a Telefé.
2) Permitir que empresas de prensa gráfica (como Clarín) accedan a licencias de radio y televisión (prohibido por la Ley 22.285) con lo cual se favoreció la creación de multimedios, la concentración horizontal y la disminución en la cantidad de licenciatarios.
3) Permitir, por decreto 1771/90, la creación de cadenas de programación y redes de televisión, lo que implicaba programar un solo producto para todo el país a través de repetidoras.
4) Permitir el ingreso de capitales que no sean del sector de comunicaciones e incluso capitales extranjeros mediante el Tratado de Protección y Promoción Inversiones Recíprocas firmado en 1991 entre Argentina y Estados Unidos. Este tratado adquirió estatuto superior bajo la Ley nacional 24.124 dictada en 1994.
5) Aumentar los minutos de publicidad comercial.
6) Quitar las limitaciones que establecía la ley 22.285 de ser propietarios de más de tres licencias, por decreto 1005 se extiende de 4 a 24 la cantidad de licencias que pueden obtener una misma persona o empresa, lo que provocó el auge de la concentración de licencias en pocas manos. Además se permitió que los propietarios de medios se constituyan en sociedades anónimas lo cual imposibilita conocer a los dueños de los medios.
Así se constituyó un sistema de medios privados, concentrados y de grupos oligopólicos con presencia nacional. Hoy más que nunca en el marco del sistema actual de medios es necesario el trabajo conjunto para una nueva ley. Hoy la ley 22.285 no sólo ha perdido vigencia en términos de contenido ideológico sino también por el exponencial desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información que la vuelven caduca para el contexto actual.
Irina Moran integrante del espacio Carta Abierta opina sobre El proyecto de Ley de Comunicación Audiovisual y hace hincapié en los recursos necesarios para lograr la sustentabilidad del espectro destinado a personas jurídicas sin fines de lucro:
(…) “El proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es un paso importantísimo. Adhiero a este nuevo cambio y ojala logre aprobarse en el Congreso este año. Principalmente, porque al menos abre un marco jurídico diametralmente opuesto al vigente. Por supuesto que uno podría detallar mayores exigencias. Sobre todo, en lo que se refiere al monto de recursos que uno debe destinar para que un medio, manejado por una ONG u organismo social comunitario, pueda llegar a funcionar plenamente. No se trata sólo de otorgar un derecho a una licencia, sino también de generar recursos que permitan la sustentabilidad de esas nuevas voces que la sociedad necesita también escuchar. Es decir, es necesario invertir en equipamiento, recursos humanos, etc. con porcentajes mayores al 4 por ciento, como lo establece el nuevo proyecto.
Entre la lista de los 21 puntos, el número 13 establece: “Los planes técnicos deberán reservar al menos el 33% de frecuencias, en todas las bandas, para entidades sin fines de lucro. En estos casos tendrá que prevalecer como criterio de asignación de frecuencias el plan de servicios y la inserción de las entidades en su comunidad” (…)
El Secretario general del CISPREN, Guido Dreizik nos habla acerca del problema que existe con respecto al contenido en la televisión actual, poniendo de ejemplo lo que ocurre con el monopolio de la transmisión del fútbol. Y analiza como influiría en ello la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de ser aprobada:
(…)”La nueva Ley aparecen regulaciones con respecto al contenido que tienen que ver con la producción local, garantizar el trabajo de las expresiones culturales de los lugares, es una ley mucho más democrática en cuanto al contenido. Democrática me refiero a que establece parámetros de producción y de respeto a las localías que actualmente no está regulado eso. Hoy la televisión, el hecho de que sea monopólica la transmisión. Este es un ejemplo que se entiende claramente, para la gente que le gusta el fútbol: Hoy hay un acuerdo espurio, absolutamente espurio, entre el Estado y TyC Sports, para que los goles de la fecha del sábado y del domingo que tiene que ver con el campeonato nacional de fútbol, no puedan ser pasados los goles hasta después de las 22:00 horas del domingo que empieza un programa que tiene el monopolio de la imagen del fútbol de los goles. Vos querés ver goles el domingo a la tarde por televisión, no los podes ver. Tenés que esperar hasta las 22:00 horas poner ese canal, ese programa que pasan el condensado de todos los goles de la fecha del campeonato. Después de las 12:00 de la noche que terminó el programa, están autorizados el resto de los canales a pasar los goles. ¿Qué hay detrás de eso? No solamente por los goles, a mi no me gusta la cara del presentador del programa, no me gusta lo que dice, sus opiniones son machistas, no le hace bien a mis hijos los consejos que da detrás de cada patada que ve. Hay un modelo de persona que transmite ese programa que va en contra de mis principios. ¿Puedo decir esto yo? ¿Tengo derecho a exigir ver el programa de televisión según yo pienso, según yo educo a mis hijos, tengo derecho yo a ser así? No, en la argentina, no. Yo me tengo que bancar la escala de valores de Macaya Marquez, la escala de valores de la gente que transmite los goles, las palabrotas o no palabrotas que digan cada uno de ellos, las referencias que hagan a la masculinidad o no del jugador que atajó o protagonizó la jugada. Las valoraciones a la aplicación de la justicia que hacen los jueces en el partido. Un esquema, una ideología expresada en este programa de manera monopólica y absoluta, por ver los goles me tengo que bancar todo lo demás. ¿Es justo? ¿Es democrático? Ahí se ve un ejemplo de lo que pasa en la televisión actual. Hay monopolios de transmisión que el Estado le ha concedido a grupos que hacen que yo no tenga posibilidad de elegir otros. Quiero ver los goles sin explicación, quiero ver los goles sin epítetos, quiero ver los goles sin el ruido de la cancha, de los equipos de la hinchada. Quiero ver otro modelo que no sea el de este señor diciendo las barbaridades que dice según mi opinión. Bueno la nueva ley de comunicación audiovisual, establece una reglamentación que impediría que pasen cosas como las que están pasando.
En cuanto a contenido la televisión ha perdido capacidad, ha perdido calidad y tiene un estilo y una ideología absolutamente antipática, por lo menos a mi concepción de las cosas. Y creo que con la nueva ley vamos a tener mayor diversidad y poder elegir con mayor libertad.”(…)
Gracias al blog Ahora Dicen, nos encontramos con algunos párrafos de una entrevista realizada por Leandrog al equipo de Investigación del Programa de Comunicación y Ciudadanía del Centro de Estudios Avanzados (CEA). A continuación, reproducimos un extracto de las palabras de Marita Mata (MCM) respecto del Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual:
(…)” Volvemos un poco hacia el proyecto de ley, pero para seguir hablando sobre los medios. La oposición a la ley se vinculan muchas veces con una actitud del gobierno nacional de crítica hacia los medios de comunicación. ¿Cómo se puede desnaturalizar la idea de que una crítica a los medios no implica estar atacando la libertad de expresión?
M.C.M.: Eso tiene que ver con la cultura liberal de todas nuestras sociedades, no es sólo privativo de nuestro país. La comunicación masiva es uno de los sectores económico – culturales que se fue desarrollando, desde las primeras gacetas que se imprimieron hace mucho tiempo, como un sector que se atribuye para sí un derecho que es general. Toda la teorización liberal acerca de la comunicación, de la opinión pública, de la libertad de expresión, fue consolidando una clara extracción del derecho de todos hacia un sector. Y este sector en algunos países de América Latina llega hasta tener figuras como los colegios profesionales, que impiden que cualquier ciudadano se exprese.
Hay una enorme tradición liberal que hizo que se haya ido asociando el derecho individual de expresarse con un derecho sectorial, basado en la propiedad de medios y de tecnología –o sea, de capital- y en la legitimación mediante figuras corporativas, como la profesionalización. Esto no es propio solamente de nuestro país.
Ahora cuando desde algunos sectores de poder –estén expresados o no en el gobierno- se caracteriza a los medios como el principal enemigo político, personalmente considero que se comete un enorme error político, por lo que hablábamos anteriormente: porque los medios forman parte de la cultura cotidiana de la gente con un alto proceso de naturalización y entonces esa identificación de aquello que me acompaña con el enemigo no es fácilmente percibido por quien debería ser el destinatario de ese comentario.
En ese sentido, sería muy importante que frente a los medios pudiéramos tener siempre una palabra crítica pero fundada, que pudiéramos mostrar cómo manipularon un hecho, pudiéramos mostrar lo que hacen y no simplemente condenarlos, porque la condena para lo que sirve únicamente es para tensar las aguas y para que unos se pongan del lado de los medios y otros de quien los critica, pero no se puede entender lo que sucede.
La estrategia en relación a los medios debe ser otra…
M.C.M.: Si desde un lugar de poder, cualquiera sea, se advierte que los medios están construyendo un conjunto de ideas equivocadas, desestabilizadoras o engañosas y yo denuncio que hacen eso pero no muestro y construyo una alternativa de información que permita que la gente compare y saque sus conclusiones, no vamos a modificar eso. ¿Por qué le creería yo a alguien que me dice lo mismo a través de los mismos medios? Son las prácticas las que podrían cambiar.”(…)
Desde la antigua Ley de Radiodifusión la privatización y la limitación han sido, hasta hoy, las protagonistas y causantes del desplazamiento primero y luego el encierro del pueblo en una burbuja poco poética, de la que no se puede mamar más de lo que ellos te ofrecen.
No exento de todo esto, se encuentra el contenido de interés público, que se ha opacado y convertido en objeto de la “codificación” que hoy nos aleja y nos ubica en jerarquías sociales muy marcadas. Podemos situar a modo de muy buen ejemplo al deporte, que además de ser uno de los mayores puntos de intereses, es uno de los más dolidos en cuanto al encuadre privado que condiciona su difusión. Esta privatización monopólica no sólo nos quita un derecho, sino que impone y desplaza a otros medios para su propia solvencia.
El nuevo proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ha pactado dentro de sus puntos, un cambio en la difusión de este contenido, exigiéndose que el mismo se trasmita ahora por canales abiertos dispuestos a la necesidad del pueblo.
Entonces me pregunto y les pregunto, ¿no es esto un buen derecho para descamisarnos y pelearlo?

Después de haber esperado muchos años desde la vuelta de la Democracia en el año 1983, el 18 de Marzo de este año se presentó en el Teatro Argentino la Propuesta de Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Como ciudadanos y particularmente como estudiantes y egresados de Comunicación Social, sabemos que esta apuesta a una nueva legislación es tal como dijo el interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, “la madre de todas las batallas“.
Históricamente las leyes en materia de comunicaciones fueron siempre producto de la negociación entre el sector empresario y el Estado, hoy la realidad nos invita a discutir y participar a todos los sectores de la sociedad para construir colectivamente una ley para que hablemos todos.
Esta lucha es de todos y para todos. Convencidos que la información es un derecho y no solamente un negocio, como quieren hacernos creer las empresas mediáticas, sabemos que este es el momento para hacer valer nuestro lugar como ciudadanos, como estudiantes y como profesionales de la comunicación para cambiar la realidad que nos afecta. Claro que sabemos que no va a ser fácil pero también sabemos que lo peor que nos puede pasar es no debatirla.
Están invitados a sumarse en la construcción de este espacio concebido para enriquecer la propuesta que llegará pronto al Congreso de la Nación y participar para hacer real la realidad que tanto anhelamos para la Argentina.